4 de julio de 2008, 11:41 AM
PARIS (AFP) - Diez años después del caso Festina, crucial en la historia de la lucha contra el dopaje, y una temporada después de la cascada de escándalos de dopaje en la edición 2007, el Tour de Francia sale el sábado de Brest con la imperiosa necesidad de evitar nuevas peripecias.
El encarnizado conflicto que enfrenta estos últimos meses a la Unión Ciclista Internacional (UCI) con los organizadores del Tour (ASO) y la Federación Francesa (FFC) ha hecho mella en la credibilidad del mundo ciclista, que a finales de 2007 creÃa poder reivindicar su renovación.
Rehén de esta crisis, el pasaporte sanguÃneo de los corredores que el gobierno francés iba a financiar con 700.000 euros para salvar el monumento Tour de Francia de la tentación del dopaje, no estará disponible debido a la intransigencia de la UCI y al retraso de su puesta en marcha.
Pero el Tour 2008 estará bien controlado. Es una garantÃa para volver al "kilómetro cero", como decÃa Patrice Clerc, presidente de ASO, y una necesidad para que el público y la prensa sigan haciendo posible el éxito del Tour, que las televisiones alemanas boicotearon el año pasado tras el primer positivo.
La Agencia Francesa de Lucha contra el Dopaje (AFLD), gran organizadora de la estrategia antidopaje del Tour, anunció un plan de acción que no tendrá nada que envidiar al de la UCI del año pasado.
Por primera vez, se detectará en directo la hormona de crecimiento (hGH), sospechosa de ser muy utilizada, y el de la eritropoyetina (EPO) será casi un test rutinario.
Los 200 controles del Tour, basados en el efecto sorpresa, serán más selectivos en un pelotón sin figuras como el ganador de 2006, Floyd Landis, despojado de su tÃtulo por dopaje, y el vigente campeón, Alberto Contador, vÃctima colateral de los positivos de los kazajos Alexandre Vinokurov y Andrey Kashechkin en su equipo, Astana, el año pasado.
Estos últimos se suman a la lista de ausentes que incluye también a Iban Mayo, positivo por EPO en el último Tour, Michael Rasmussen, sÃmbolo de la hecatombe de 2007, o Ivan Basso, uno de los pocos corredores sancionados en el caso Puerto de dopaje sanguÃneo organizado.
A pesar de las apelaciones de la UCI y de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), uno de los principales favoritos del Tour 2008, el español Alejandro Valverde, escapa por el momento a la justicia deportiva en el marco de ese escándalo y estará presente en virtud de la presunción de inocencia.
La organización no dudó en aplicar la tolerancia cero para lavar la imagen del Tour. Tras el castigo a Astana fue Tom Boonen quien pagó los platos rotos: positivo por cocaÃna fuera de competición, el sprinter belga fue excluido a pesar de que su falta no acarrea sanciones deportivas.
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