4 de julio de 2008, 02:25 PM
Buenos Aires, 3 jul (EFE).- Su intuición de historiador cinematográfico y algunas pistas llevaron a un argentino a sospechar que la versión que se encontraba en Buenos Aires del film "Metrópolis", del alemán Fritz Lang, contenÃa las escenas perdidas que los expertos llevan buscando desde 1973, y asà era.
Fernando MartÃnez Peña, historiador de cine, escuchó un dÃa contar a un restaurador que habÃa tenido que aguantar con sus propios dedos la cinta en un pase de "Metrópolis" -por el mal estado del material-, "durante las dos horas que dura la pelÃcula".
Pero Peña sabÃa que, aunque efectivamente el film original era más o menos de esa duración, la versión que se conserva en todo el mundo es más corta, asà que sospechó y se puso en marcha un mecanismo por el que se han acabado recuperando las escenas perdidas de una de las pelÃculas más importantes de la historia del cine.
El historiador sabÃa que la pelÃcula, una fábula marxista de ciencia ficción sobre una sociedad de trabajadores sin rostro convertidos en máquinas en aras de una civilización superior, habÃa sido cortada y reducida en su versión estadounidense.
Esa versión reducida es la única que se conservaba hasta el momento en todo el mundo, pues la segunda Guerra Mundial y la fragilidad del material de los rollos -de nitrato, material que autocombustiona- hicieron que todas las copias de la versión original, estrenada por Lang en 1927, se perdieran.
Pero Peña también sabÃa que en los años 20 la distribuidora que trajo "Metrópolis" a Argentina y a otros paÃses latinoamericanos era Terra, asà que acudió a sus archivos y comprobó que la cinta que habÃa en Buenos Aires habÃa sido importada directamente desde Alemania y no desde Estados Unidos.
Poco después recibió una visita de la directora del Museo del Cine de Buenos Aires, Paula Félix, a quien le comentó la posibilidad de que la copia que poseÃa el museo fuera la original.
Tras comprobar que, efectivamente, en la cinta que llegó a Buenos Aires en 1928 y que miles de argentinos vieron hasta 1973 habÃa escenas y planos que no se habÃan visto en el resto del mundo desde que se estrenara el film, Félix decidió avisar a los expertos, que llevaban décadas buscando ese tesoro cinematográfico.
Pero los expertos y la Cinemateca Alemana no le creyeron, pues reciben anuncios similares sobre el film a diario, y tuvo que intervenir el célebre restaurador español Luciano Berriatua, quien ya habÃa trabajado con los cinéfilos alemanes y les dio la referencia tras ver él mismo una copia del hallazgo en VHS.
Poco después Paula Félix se trasladó hasta BerlÃn con un DVD en el que se podÃa ver esta versión extendida del clásico film, con más de veinte minutos cuya existencia conocÃan, pero cuyas retinas no habÃan podido ver hasta ahora, un encuentro que los expertos tildaron de "sensacional".
La parábola futurista, que según la directora del Museo del Cine de Buenos Aires "es como el Santo Grial de los archivos fÃlmicos", fue mutilada por las autoridades nazis con la llegada de Hitler al poder y posteriormente fue censurada en Estados Unidos.
En opinión del critico de cine argentino Diego Trerotola, "la versión puritana de Estados Unidos censuraba el erotismo de la pelÃcula", un erotismo que se ha recuperado en las nuevas escenas en las que se ven, por ejemplo, las "miradas libidinosas" de los hombres que observan bailar a una mujer semidesnuda.
"Los americanos también le sacaron la lucha de clases al film", aseguró Trerotola a Efe, "asà que ahora la historia cobra un poco más de sentido".
La historia es la de una ciudad futurista donde los trabajadores viven bajo tierra y donde el hijo del explotador se enamora de una muchacha operaria, una historia de amor que ha ganado dramatismo con las nuevas escenas descubiertas.
Nacido en Viena el 5 de diciembre de 1890, Fritz Lang, conocido como el maestro del expresionismo alemán, realizó los rodajes más importantes de su carrera en su paÃs, emigró a Estados Unidos huyendo del régimen nazi, y murió el 2 de agosto de 1976.
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